
Cuando comenzamos a trabajar en El Moro entendimos que el desafío no era diseñar un logotipo para una tienda de productos regionales. Se trataba de traducir una idea mucho más amplia: representar una Argentina construida a partir de sus historias, sus oficios, sus paisajes y sus producciones regionales. Comprender esa idea fue el punto de partida para definir el lenguaje visual. Desde esa premisa, cada decisión respondió a una intención concreta.
El nombre, la ilustración, la tipografía y las aplicaciones no fueron concebidos como elementos independientes, sino como partes de un sistema pensado para sostener un mismo relato en todos los puntos de contacto de la marca. El objetivo no era únicamente desarrollar una identidad reconocible, sino construir una herramienta de comunicación que acompañara el crecimiento del proyecto y le permitiera transmitir aquello que lo vuelve singular.






EL Moro comienza con una búsqueda: la de representar a la Argentina Federal a través de su enorme producción regional. El elemento disparador de esta idea es el caballo del caudillo Facundo Quiroga llamado El Moro. Caballo al que se le atribuían poderes adivinatorios y por el cuál el caudillo tenía un enorme aprecio. Desde este lugar parte la elección del nombre de la marca y su representatividad. El mito de Facundo Quiroga como “El Tigre de los Llanos” se originó en el paraje de Barranca Yaco, donde fue asesinado, y la tradición oral de aquellos días instauró la leyenda: el miedo de la tropa unitaria a quienes combatían con Quiroga, el terror que le generaba la presencia de capiangos entre sus filas.




